viernes, 26 de marzo de 2010

Lecturas

Hoy leímos el cuento que trabajaremos en clase "El hombre ilustrado" de Ray Bradbury y el cuento de Samanta Schweblin "El cavador".

J.D Salinger

Es el autor de nuestra primer novela "El guardián en el centeno". Les dejo aquí algunos datos del escritor...

Jerome David Salinger  (Nueva York, 1 de enero de 1919 – Cornish, Nuevo Hampshire, 27 de enero de 2010)  fue un escritor  estadounidense conocido principalmente por su novela El guardián entre el centenoThe Catcher in the Rye en  (inglés), que se convirtió en un clásico de la literatura moderna estadounidense casi desde el mismo momento de su publicación, en 1951. El autor falleció a los 91 años de causas naturales.

Jerome David Salinger era hijo de Sol Salinger, un comerciante judío de quesos kosher y de Marie Jillich, escocesa-irlandesa, quien se convirtió al judaísmo al casarse. Creció en un apartamento de Park Avenue, en Manhattan e hizo tres años de estudios en la Academia Militar de Valley Forge, en Pensilvania.

En 1939 asistió a un curso de narrativa corta en la Universidad de Columbia y escribió críticas de cine para la revista estudiantil.


Para más información click aquí

lunes, 22 de marzo de 2010

El hombre ilustrado, Ray Bradbury.

En una tarde calurosa de principios de septiembre me encontré por primera vez con el hombre ilustrado. Yo caminaba por una carretera asfaltada, recorriendo la última etapa de una excursión de quince días por el Estado de Wisconsin. Al atardecer me detuve, comí un poco de carne de cerdo, unas habas y un bizcocho. Me preparaba a descansar y leer cuando el hombre ilustrado apareció sobre la colina. Su figura se recortó brevemente contra el cielo.
Yo no sabía entonces que era ilustrado; sólo vi que era alto, que alguna vez había sido esbelto, y que ahora, por alguna razón, comenzaba a engordar. Recuerdo que tenía los brazos largos y las manos anchas, y un rostro infantil en lo alto de un cuerpo macizo.
Me hablo antes de verme, como si hubiese adivinado mi presencia.
-Señor, ¿sabe usted dónde podría encontrar trabajo?
-Temo que no -le respondí.
-Cuarenta años y nunca he tenido un trabajo duradero -me dijo.
Aunque hacía mucho calor, el hombre ilustrado llevaba una camisa de lana, cerrada hasta el cuello. Los puños de las mangas le ocultaban las anchas muñecas. La transpiración le corría por la cara. Y sin embargo no se abría la camisa.
-Bien -me dijo al fin-, este lugar es tan bueno como cualquiera para pasar la noche.
¿No lo molesto?
-Si usted quiere, me sobra un poco de comida -le invité.
Se sentó pesadamente y lanzó un gruñido.
-Se arrepentir de haberme invitado -me dijo-. Todos se arrepienten. Por eso no paro en ningún sitio.
Aquí estamos, a principios de setiembre, en lo mejor de la temporada de las ferias.
Tendría que estar ganando montones de dinero en el parque de diversiones de cualquier pueblo, y aquí me tiene, sin ninguna perspectiva.
El hombre ilustrado se sacó un enorme zapato y lo examinó con atención.
-Comúnmente conservo mi empleo diez días. Luego algo ocurre, y me despiden. Hoy ningún hombre, de ninguna feria del país se atrevería a tocarme, ni con una pértiga de tres metros.
-¿Qué le pasa? -le pregunté.
El hombre me respondió desabotonándose lentamente el cuello apretado. Cerró los ojos, y con movimientos muy lentos se abrió la camisa. Luego, con la punta de los dedos,  se tocó la piel.
-Es curioso -dijo con los ojos todavía cerrados-. No se las siente, pero están ahí. No dejo de pensar que algún día miraré y ya no estarán. Camino al sol durante horas, en los días más calurosos, cocinándome y esperando que el sudor las borre, que el sol las queme; pero llega la noche, y están todavía ahí.
El hombre ilustrado volvió hacia mí la cabeza, mostrándome el pecho.
-¿Están todavía ahí? -me preguntó.
Durante unos instantes no respiré.
-Si -dije-, están todavía ahí.
Las ilustraciones.
-Me cierro la camisa a causa de los niños -dijo el hombre abriendo los ojos-. Me siguen por el campo. Todo el mundo quiere ver las imágenes, y sin embargo nadie quiere verlas.
El hombre se sacó la camisa y la apretó entre las manos. Tenía el pecho cubierto de ilustraciones, desde el anillo azul, tatuado alrededor del cuello, hasta la línea de la cintura.
-Y así en todas partes -me dijo adivinándome el pensamiento-. Estoy totalmente tatuado. Mire.
Abrió la mano. En la mano se veía una rosa recién cortada, con unas gotas de agua cristalina entre los suaves pétalos rojizos. Extendí la mano para tocarla, pero era sólo una ilustración.
En cuanto al resto, no sé cómo pude quedarme quieto y mirar. El hombre ilustrado era una acumulación de cohetes, y fuentes, y personas, dibujados y coloreados con tanta minuciosidad que uno creía oír las voces y los murmullos apagados de las multitudes que habitaban su cuerpo. Cuando la carne se estremecía, las manitas rosadas gesticulaban, los labios menudos se movían, en los ojitos verdes y dorados se cerraban los párpados.
Había prados amarillos y ríos azules, y montañas y estrellas y soles y planetas,
extendidos por el pecho del hombre ilustrado como una vía láctea. Las gentes se dividían en veinte o más grupos, instalados en los brazos, los hombros, las espaldas, los costados, las muñecas y la parte alta del vientre. Se los veía en bosques de vello, escondidos en una constelación de pecas, o hundidos en las cavernas de las axilas, con ojos resplandecientes como diamantes. Cada grupo parecía dedicado a su propia actividad; cada grupo era toda una galería de retratos.
-¡Oh! ¡Son hermosas! -exclamé.
¿Cómo podría describir las ilustraciones? Si en lo mejor de su carrera el Greco hubiese pintado miniaturas, no mayores que tu mano, infinitamente detalladas, con sus colores sulfurosos y sus deformaciones, quizá hubiera utilizado para su arte el cuerpo de este hombre. Los colores ardían en tres dimensiones. Eran como ventanas abiertas a mundos luminosos. Aquí, reunidas en un muro, estaban las más hermosas escenas del universo.
El hombre ilustrado era un museo ambulante. No era ésta la obra de esos ordinarios tatuadores de feria que trabajan con tres colores y un aliento que huele a alcohol. Era el trabajo de un genio; una obra vibrante, clara y hermosa.
-Ah, si -dijo el hombre ilustrado-, mis ilustraciones. Me siento tan orgulloso de ellas que me gustaría destruirlas. He probado con papel de lija, con ácidos, con un cuchillo...
El sol se ponía. La luna se levantaba ya por el este.
-Pues estas ilustraciones -afirmó el hombre-, predicen el futuro.
No dije nada.
-Todo está bien a la luz del sol -continuó-. Puedo emplearme entonces en una feria.
Pero de noche... Las pinturas se mueven. Las imágenes cambian.
Creo que sonreí.
-¿Desde cuándo está usted ilustrado?
-Desde el año 1900. Yo tenía entonces veinte años y trabajaba en un parque de diversiones. Me rompí una pierna. No podía moverme. Tenía que hacer algo para no perder el empleo, y entonces decidí tatuarme.
-Pero ¿quién lo tatuó? ¿Qué pasó con el artista?
-La mujer volvió al futuro -dijo el hombre-. Así es. Vivía en una casita en el interior de Wisconsin, no muy lejos de aquí. Una vieja bruja que en un momento parecía tener cien años y poco después no más de veinte. Me dijo que ella podía viajar por el tiempo. Yo me reí. Pero ahora sé que decía la verdad.
-¿Cómo la conoció?
El hombre ilustrado me lo dijo. Había visto el letrero al lado del camino.
¡ILUSTRACIONES EN LA PIEL! ¡Ilustraciones, y no tatuajes! ¡Ilustraciones artísticas! Y allí había estado, toda la noche, mientras las mágicas agujas lo mordían y picaban como avispas y abejas delicadas. A la mañana parecía un hombre que hubiese caído bajo una prensa multicolor: tenía el cuerpo brillante y cubierto de figuras.
-He buscado a esa bruja todos los veranos, durante casi medio siglo -dijo el hombre extendiendo los brazos-. Cuando la encuentre, la mataré.
El sol se había ido. Brillaban ya las primeras estrellas y la luna iluminaba los pastos y las espigas. Las imágenes del hombre ilustrado resplandecían en la sombra como carbones encendidos, como esmeraldas y rubíes con los colores de Rouault y de Picasso, y los cuerpos enjutos y alargados del Greco.
-Cuando las imágenes empiezan a moverse, me despiden. Ocurren cosas terribles en mis ilustraciones. Cada una es un cuento. Si usted las mira atentamente unos pocos minutos, le contarán una historia. Si las mira tres horas, las narraciones serán treinta o cuarenta, y usted oirá voces, y pensamientos. Todo está aquí, en mi piel; no hay más que mirar. Pero sobre todo, hay cierto lugar de mi espalda... -El hombre ilustrado se volvió-.
¿Ve? Sobre mi omóplato derecho no hay ningún dibujo. Sólo una mancha de color.
-Si.
-Cuando he estado con alguien un rato, ese omóplato se cubre de sombras, y se convierte en un dibujo. Si estoy con una mujer, al cabo de una hora su rostro aparece ahí, en mi espalda, y ella ve toda su vida... cómo vivirá y cómo morirá, qué parecerá cuando tenga sesenta anos. Y si me encuentro con un hombre, una hora después su retrato aparece también en mi espalda. Y el hombre se ve a si mismo cayendo en un precipicio, o aplastado por un tren... Entonces me despiden.
El hombre hablaba y al mismo tiempo movía las manos sobre las ilustraciones, como para ajustar los marcos y sacarles el polvo, con los ademanes de un conocedor, de un aficionado al arte. Al fin se tendió de espaldas, a la luz de la luna. Era una noche calurosa, serena y sofocante. Nos habíamos sacado la camisa.
-¿Y nunca encontró a la vieja?
-Nunca.
-¿Y cree usted que venía del futuro?
-¿Cómo, si no, podría conocer estas historias que me pintó sobre la piel?
El hombre, fatigado, cerro los ojos.
-A veces, de noche -dijo débilmente-, siento las figuras. como hormigas sobre la piel.
Sé lo que pasa entonces y lo que tiene que pasar. Yo nunca las miro. Trato de olvidarme.
No debemos mirarlas. No las mire usted tampoco, se lo advierto. Vuélvame la espalda cuando se vaya a dormir.
Yo estaba acostado no muy lejos. El hombre no tenía, aparentemente, un carácter violento, y las ilustraciones eran tan hermosas... Yo me hubiese ido lejos de toda esa charla. Pero las ilustraciones... Dejé que los ojos se me llenaran de imágenes. Con esos cuadros sobre el cuerpo, cualquiera podía perder la cabeza.
La noche era serena. Yo podía oír la respiración del hombre ilustrado, bañado por la luna. Los grillos cantaban dulcemente en las hondonadas lejanas. Me puse de costado para ver mejor las ilustraciones. Pasó, quizá, una media hora. Yo no sabía si el hombre ilustrado se había dormido, pero de pronto lo oí respirar:
-Se mueven, ¿no es cierto?
Esperé un minuto. Y luego dije:
-Sí.
Las imágenes se movían, Una por vez, uno o dos minutos. Allí, a la luz de la luna, con el menudo tintineo de los pensamientos y las voces distantes como voces del mar, se desarrollaron los dramas. No sé si esos dramas duraron una hora o dos. Sólo sé que me quedé allí, inmóvil, fascinado, mientras las estrellas giraban en el cielo.
Dieciocho ilustraciones, dieciocho cuentos. los conté uno a uno.
Primero, mis ojos se posaron en una escena, una casa grande con dos personas. Vi unos buitres que volaban en un cielo rosado y ardiente. Vi leones amarillos, y oí voces.
La primera ilustración tembló y se animó.

En El hombre ilustrado

Convivir...

En la clase hoy trabajamos con el texto "La Mariposa azul" (Miguel Santos Guerra, La estrategia del caballo y otras fábulas).
Debatimos el significado de libertad.
Hablamos de la responsabilidad y trabajamos con el código de convivencia del aula que será publicado pronto en nuestro blog!

Casa Tomada, de Julio Cortazar

El viernes leímos Casa Tomada de Julio Cortázar. También vimnos en clase la versión del dibujante Fresán que se basa en el plano de la casa.

Si te quedaste con ganas de más...

Puedes releer o escuchar Casa Tomada (entre otros cuentos de Cortázar)

lunes, 15 de marzo de 2010

4to B tiene su escala de valores

En el marco del diagnóstico 2010 y tras un trabajo colectivo de debate, definiciones y reflexión, el curso eligió de una amplia lista, 5 valores. Estos valores constituyen así la escala axiológica del curso. Fueron seleccionados de una lista de valores físicos, intelectuales y emocionales.

1. Condiciones de vida (se refiere a los aspectos mínimos y necesarios para vivir dignamente)
2. Amor (incluye a la amistad y es aplicabe a todos los vínculos humanos)
3. Franqueza
4. Aprender
5. Responsabilidad

Los invito a comentar este post. Piensen en ejemplos, reflexiones, compartir música, imágenes y video, anécdotas... les dejo allí también un link a uno de los himnos del amor!!

Lisístrata (la de la huelga de besos)

Actividad correspondiente al proceso de Diagnóstico 2010

Lisístrata

Lisístrata significa: aquella que disuelve los ejércitos. Es la protagonista de una comedia de Aristófanes, una obra de teatro ideada para hacer reír y pensar al público. Organiza una especie de huelga: las mujeres dejarán de amar a sus hombres si ellos no dejan de hacer guerras. Los hombres, hambrientos de besos, se amedrentan. Lisístrata y sus amigas, vencen. Hay paz.
Voces griegas, Beatriz Masini

Lisístrata versión 1. Por Núñez, Gorriz, Méndez, Paviolo

La huelga consistió en que las mujeres dejarían de amar a sus hombres si ellos no abandonaban la guerra. Duró dos días. Fueron gobernados por la oscuridad y la extraña calma. Las mujeres, perseverantes dejaron también de hablarles. Se reunían en grupos de veinte en la plaza y otros lugares públicos y levantaban sus antorchas prendidas fuego en el extremo de los palos de las escobas. Los hombres en cambio se ubicaron en el centro de la ciudad europea, con actitud defensiva, como listos para combatir.
Por fin los hombres abandonaron las armas y agasajaron a las mujeres. La ciudad toda había pedido justicia. Las mujeres felices, orgullosas de su huelga.

Lisístrata versión 2. Por Federico Martínez, Martín Becq, Arturo Guedelman, Alejandro Borrego

La huelga duró una semana. Las mujeres no besaron a los hombres y los hombres extrañaron los besos. Sus bocas también se secaban por el calor del desierto y el sol intenso. Por las noches llovían dos gotas y bajaba la temperatura. Los ruidos de los animales se escuchaban claramente. No había plantas que soportaran la falta de agua. Sin embargo los hombres morían por la ausencia de besos. Otros se disputaban los besos de las damas dispuestas. Cuando terminó la huelga muchos corazones quedaron rotos.

Lisístrata versión 3 . Por Nicole Pedersen, Virginia Leporati, Barale y Matías Micucci

Fue larga la huelga. Un año en total. Los hombres deambulaban hambrientos de besos pero las mujeres seguían firmes con su idea. No les darían un beso hasta que ellos no abandonaran las guerras. Abandonaron la ciudad y acamparon en el bosque de Lago Verde, a 2 kilómetros de la ciudad. Tenían todo para sobrevivir, cultivarían su propia comida, verían su imagen proyectada en el lago.
Cuando la guerra terminó los hombres arrepentidos de participar en ella, se ofrecieron para reconstruir la ciudad. se entendieron por fin con las mujeres. Los niños jugaban libremente por las calles de su lugar. Ya nadie corría peligro.

Lisístrata versión 4. Por Teo, Fede, Agus, Sama

Ellas querían parar la guerra amenazando a sus hombres: los dejarían si ellos no se rendían. Los hombres estaban sedientos de besos. Y aunque la huelga duró poco murieron tres personas. Fue una huelga violenta y agresiva. Rompieron ventanas, incendiaron autos y tiraron piedras a los policías. La huelga tomó lugar en la Plaza de Mayo, era un lugar agradable pero las mujeres lo dejaron hecho trizas. Era un caos. Los hombres llegaron mucho más rápido de lo esperado.

Lisístrata versión 5. Por Teresita, Delfina, Clara, María Paz

La huelga duró una semana. Una semana buscando la paz. Una semana sin amor. Las mujeres de las más variadas edades invadían las plazas y otros lugares públicos manifestando su descontento ante la guerra. La huelga provocó un caos de tránsito. Las carretas y las personas se amontonaron por doquier.
Finalmente los hombres recapacitaron. La guerra no servía para nada. Recuperaron a sus mujeres. Hasta los animales cambiaron sus conductas. Entonces por fin hubo paz.

viernes, 12 de marzo de 2010

Bienvenida

Les doy la bienvenida al blog del aula.

Utilizaremos este espacio para interactuar con textos, imágenes y videos, pero también lo usaremos para expresarnos, para registrar el trabajo del año, para producir y para estudiar.

Para participar, tengan en cuenta el uso correcto de la lengua escrita (pueden escribir en otro archivo que contenga un corrector y luego pegarlo, ya corregido en el post).

Es importante así mismo que utilicen la cantidad de recursos dispoibnles del lenguaje hipertextual: imágenes, videos, audios.

Es fundamental incorporar las nuevas teconologías al proceso de enseñanza y aprendizaje por eso los invito a familiarizarse con ellas a proponer usos de otras plataformas, redes, etc.


Y para finalizar, les propongo pensar a partir de la tira de humor gráfico de Liniers, en las posibilidades que nos brinda la literatura.


Bienvenidos.